En tal sentido, en los últimos dos años se trabajó junto a organizaciones no gubernamentales preocupadas por este flajelo, además de colaborar en casos concretos mujeres víctimas de violencia familiar, con resultados enriquecedores. La experiencia confirma que la violencia familiar es un problema de alto impacto social que afecta a la familia en el sentido amplio de su definición, por lo que la norma apunta a la prevención, detección temprana y erradicación de los distintos tipos de violencia.
Cabe señalar que la vigente Ley Provincial de Violencia Familiar (Ley N° 4943), se limita a contemplar dos tipos de violencia: la física y la familiar, generando un vacío legal y la consiguiente desprotección de gran parte de las víctimas. El nuevo proyecto, en cambio, establece que “la violencia familiar puede ser generada por cualquier acción, omisión, actividad o inactividad que tenga por objeto dominar, someter, controlar, agredir la integridad física, psicológica, sexual, la libertad, y/o generar cualquier otro abuso de un integrante del grupo familiar en contra de otro.
Dicha actividad producirá un daño no accidental en el aspecto físico, psíquico, sexual, patrimonial, afectando además la moral de la víctima”.
Además, se amplía el ámbito de aplicación de la norma, contemplando a todos los tipos de núcleos familiares, ya sean estos productos de distinto o un mismo género; derivadas de vínculos matrimoniales, parejas convivientes, no convivientes en forma permanente, los hijos surgidos de estas parejas y respecto a la familia de los padres adoptantes a los hijos adoptivos.
Cabe destacar que ésta no es una problemática contemporánea, sino que la invisibilización y naturalización son factores que ayudaron a que los hechos de violencia familiar queden circunscriptos sólo al ámbito privado de las victimas.